No hay nada más angustiante que recibir una llamada o un mensaje de texto que advierte sobre una deuda sin pagar y que procederá un cobro jurídico o un embargo, y que lo comiencen a hostigar oficinas de cobro. En Bogotá los ciudadanos están siendo suplantados y, a nombre de ellos, delincuentes piden créditos y/o servicios. Los bancos y empresas también son víctimas del hampa que muta para estafar. Juan Fernando Rojas tuvo que hacer maromas para llamar una y otra vez a agentes de servicio al cliente y solucionar su problema. El 16 de octubre de 2021 recibió un correo de Daviplata en el que le indicaban que alguien intentaba cambiar la contraseña de la aplicación. Me asaltó la duda de lo que había pasado con la línea que tenía cuando vivía en Colombia, así que el siguiente lunes llamé a Claro para saber si ya le habían asignado ese número a otra persona, pero me dijeron que seguía desactivado. EL TIEMPO habló con Martha Cecilia Moreno Mesa, presidenta ejecutiva de Certicámara S.A., una entidad pionera en certificación y validación de identidad, quien explicó cómo las entidades financieras y los clientes de deben blindar para evitar la actuación de estafadores.
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