La autenticación biométrica se ha convertido en un aliado tanto para los bancos como para sus usuarios a la hora de hacer transacciones financieras de manera más rápida y segura. Estos sistemas utilizan características únicas del cuerpo humano para autenticar la identidad del usuario, lo que hace que sea muy difícil que sus datos sean robados. Los pagos con biometría, por ejemplo, son una muestra de ello. Además de ser más ágiles, "son generalmente seguros debido a la naturaleza única y difícil de falsificar de las características biométricas, como huellas dactilares, iris, rostro o voz", aseguró Martha Moreno, presidente ejecutiva de Certicámara.
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