Ponerle números a la factura electrónica


17/09/2018 - 00:00

<p>Ponerle números a la factura electrónica</p>

Ponerle números a la factura electrónica





Hay pocos instrumentos como la factura electrónica para poner en cintura a evasores, pero a su puesta en marcha hay que ponerle metas reales



EditorialLR



El presidente, Iván Duque Márquez, ha ido dando grandes pinceladas de lo que será su primera reforma tributaria, que a diferencia de las anteriores no tiene el apellido de “estructural” en la justificación de motivos, en cambio ha dejado ver que recogerá los fundamentos intrínsecos de una ley de financiación que sensibilice a los contribuyentes sobre la necesidad de aportarle más al Estado -y lo más importante- una financiación bidireccional, pues tiene un componente de reducción notable en la carga impositiva para las empresas. Todas las tributarias tienen aristas filosas que lastiman a las personas naturales y jurídicas en sus ingresos anuales; muchas veces esas puntas se cruzan desangrando a la base tributaria, por lo que es menester del Ministerio de Hacienda y la Dian pulir las salientes del proyecto tributario para evitar heridas profundas en los contribuyentes, pero siempre con la conciencia de que si se bajan unos impuestos hay que subir otros, pues la fuentes de financiación estatal están casi agotadas, la tarea en el sistema de recaudo es más bien volver mucho más competitiva la contribución.



En Colombia ya se puso en marcha la factura electrónica como una manera de evitar la evasión y quitarle el manejo humano al sistema. Desde el pasado primero de septiembre, 3.430 empresas deberían estar listas para facturar electrónicamente, pero esta entrada es bastante lenta, pues hasta el 24 de agosto, solo 725 contribuyentes estaban aplicando el sistema que aún no despega y la gran mayoría de los contribuyentes le rehuyen a todo lo que tiene que ver con las cuentas claras. Hay que empezar por erradicar la cultura del no pago de impuestos, y por más reformas que se hagan si no hay conciencia sobre la importancia de estos, las cosas no mejorarán. Solo se han movido $78,7 billones con factura electrónica, para solucionarlo y aumentar su uso la Dian prorrogó tres meses para que se acogieran otras 1.203 compañías, para las cuales la obligación empezará a ser efectiva desde el primero de diciembre.



La facturación electrónica tiene muchos beneficios, además de reducir los costos operativos por la optimización de procesos asociados a la generación y envío de facturas; es un sistema que busca minimizar los costos asociados a la conservación de las facturas físicas, los tiempos de contabilización de la información y los riesgos por pérdida de documentación. Es una metodología que está inventada en todo el mundo y que aquí está entrando de manera muy lenta.



La Dian no solo debe poner metas fijas y cuantificar el proceso de implementación de la factura electrónica, también debe sensibilizar al país que paga impuestos para que entre en el siglo XXI, en la Cuarta Revolución Industrial, en el blockchain o al menos en un sistema moderno que le permita a las empresas mejorar los flujos de caja al integrarse con opciones de pago en línea, además de consolidar sistemas más transparentes en las operaciones.



Las autoridades económicas deben aceptar que para llegar al punto de no retorno de la modernización, hay que actualizar la Dian, pues la entidad que hoy funciona -a pesar de los muchos avances- es inferior a las expectativas que los contribuyentes tienen. La formalización y la ampliación de la base tributaria trasciende la factura electrónica y obliga a la entidad que cobra impuestos a manejar tecnologías de punta, tal como lo ha hecho Chile desde hace casi dos décadas.